15 O. LA PLAZA SE VACÍA

A DRY, tiempo al tiempo

Sentados en corrillos las gentes en la plaza

nos pasamos de boca en boca

pesadas monedas de cobre;

viejas monedas sin dueño:

oxidada calderilla  olvidada en los bolsillos.

Están los círculos cerrados sin hogueras,

los rostros en sombra, esta noche

sólo arde el reloj de la torre.

Cenamos bocadillos tétricos,

hechos de manitas de manifestantes

con sabora voto, cocinadas en altos hornos

de urnas.

Las miradas calcinadas oscurecen los debates,

ya el souflé popular fue devorado por telediarios y ricos

como aperitivo par su DRY martini.

De la lucha no se casi nada, de la muerte tampoco,

el hambre y la enfermedad de hombres y mujeres

son países lejanos, pero el sabor acre del cobre

gira en mi boca como  moneda de dos caras

con la que echan a suerte el destino de los oprimidos.

Llovizna un poco, atruenan las campanadas del reloj

brilla muerta la plaza bajo su luna horaria, los hilos

de lava de los nervios se cuajan en el frío,

las pancartas se deforman como cera derretida

y está la resistencia sucia sin nadie que la barra.

Nos han tomado el pelo a las plazas tomadas.

Somos el semen negro que fecunda al enemigo.

David Trashumante

1 comentario

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Una respuesta a “15 O. LA PLAZA SE VACÍA

  1. Aún queda la luz
    -brillo fosforescente insumiso-
    tras los muros y las gaviotas.
    Dulce DRY martini
    en las bocas de los vivos.

    En ello seguimos, David.
    Besos,
    Amelia

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